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Leyendas urbanas no comprobadas sobre artistas

Actualizado: 4 de may de 2020


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William Shakespeare

Las leyendas urbanas las encontramos en los ámbitos más diversos, en política, en economía, en sociedad y, cómo no, también en las artes y en la literatura. En muchas ocasiones llegan a un nivel de paranoia que roza lo absurdo. Allá donde haya un misterio habrá, tarde o temprano, una teoría descabellada y conspiratoria para dar una explicación a casi cualquier cosa. Mientras que algunas son aceptadas por un amplio sector de conspiranóicos, otras son el producto de una sola mente perturbada, sin que nadie más le dé pábulo. Sea como fuere, aquí van 13 de las leyendas urbanas literarias más conocidas y difundidas ‒un número que también tiene mucho de leyenda urbana‒. Que cada uno saque sus conclusiones y crea en lo que quiera creer.

1. Shakespeare no escribió sus obras

Se trata de una de las teorías literarias de la conspiración más populares. A la fama universal del Bardo de Avon hay que sumarle el que esta idea haya sido planteada o defendida tanto por académicos, estudiosos y expertos en Shakespeare como por conocidos intelectuales y artistas como Charles Dickens, Sigmund Freud, Orson Welles o Charlie Chaplin. Para empezar, no parece creíble que el tercero de ocho hijos de una familia humilde, que ni siquiera tenía estudios, escribiera obras de la perfección y complejidad como las que tienen las que se le atribuyen.

Entre los sospechosos de ser los verdaderos autores de las obras de Shakespeare se encuentran escritores como Christopher Marlowe, Edward de Vere o Sir Francis Bacon. Marlowe murió mucho antes de que la mayor parte de las obras de Shakespeare fueran escritas, pero su muerte estuvo rodeada de bastante misterio y se sospecha que pudo ser un montaje para hacer desaparecer al polémico escritor, que también era espía. Desde la sombra pudo estar escribiendo las obras de Shakespeare, pero no utilizaría su nombre para no descubrirse. Hay que tener en cuenta que las primeras obras conocidas de Shakespeare datan del mismo año en que murió Marlowe y que el estudioso Calvin Hoffman ha encontrado importantes similitudes en versos de ambos autores.

A Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford, le pasa algo parecido a Marlowe, que murió antes de que se escribieran algunas de las obras shakespearianas, entre ellas Macbeth o La Tempestad. La teoría de Francis Bacon, bien en solitario o bien como miembro de un grupo más amplio, es la más plausible, sobre todo porque él sí estuvo vivo hasta que la última de las obras de Shakespeare fue escrita. Así lo defendía Mark Twain, que creyó haber encontrado un mensaje cifrado que decía «Francisco Bacono» en el primer folio.

Teorías similares hay con otros autores. Ocurre con Molière, por ejemplo, del que también se sospecha que pudo no haber escrito las obras que se le atribuyen. La alternativa más habitual es Corneille. Así, en 1919, el escritor francés Pierre Louÿs publicó en la revista literaria Comédia un artículo titulado «Molière es una obra maestra de Pierre Corneille» donde defendía que Corneille era el negro literario de Molière. Aquí explico algunas teorías similares sobre autores de los que se sospechan que pudieran utilizar negros literario

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Charlotte Brontë

2. Branwell Brontë, el hermano de Emily Brontë, es el verdadero autor de Cumbres borrascosas

Según la autora de fantasía Clare Dunkle es Branwell Brontë y no su hermana Emily el autor de Cumbres borrascosas. Se supone que mientras trabajaba en la novela Branwell leyó varios pasajes de la obra a algunos amigos. Una vez que la obra fue publicada, firmada por Emily Brontë, hubo quienes reconocieron en ella los mismos pasajes que Branwel había leído anteriormente.

3. Charlotte Brontë asesinó a sus hermanas. Ninguna de los cuatro hermanos Brontë ‒Charlotte, Emily, Anne y Branwell‒ sobrevivió más allá de los 30 años, según nos cuenta la historia oficial debido en todos los casos a la tuberculosis. Sin embargo, el criminólogo James Tully, autor de Los crímenes de Charlotte Brontë, ha planteado una teoría mucho más siniestra. Según Tully, Charlotte estaba celosa de la fama de sus hermanos, por lo que decidió envenenarlos a todos con ayuda de su marido Arthur Bell Nicholls. Gracias a su plan Emily y Branwell murieron en 1848 y Anne en 1849. Lo que Charlotte no podía sospechar es que sería traicionada por su marido. Nicholls envenenó también a Charlotte y eliminó todas las pruebas. Inicialmente Tully escribió su teoría como un ensayo de no ficción pero como no encontraba ningún editor dispuesto a publicar tal despropósito tuvo que cambiarle el formato y convertir el ensayo en una novela.

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Edgar Allan Poe

4. Edgar Allan Poe fue asesinado

Haciendo honor a su título de padre de la novela policíaca, la muerte de Edgar Allan Poe es todo un misterio. El 3 de octubre de 1849, después de desaparecer unos días, Poe apareció en Baltimore, delirando y vistiendo una ropa que no era la suya. Cuatro días más tarde falleció sin que se pudiera hacer nada para evitarlo. Ante este enigma, son muchas las teorías que se han propuesto para intentar explicar la muerte de Poe ‒aquí le doy un repaso a todas ellas‒, entre las que se encuentra el asesinato. Se supone que Poe podría haber sido víctima de una práctica conocida como cooping, un tipo de fraude electoral que consistía en emborrachar y secuestrar personas para disfrazarlas y forzarlas a votar varias veces por un candidato específico. Otra posibilidad, planteada por el escritor John Evangelist Walsh, es que Poe fuera asesinado por los hermanos de su prometida millonaria, Elmira Shelton, para evitar que se produjera el enlace.

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Lewis Carroll

5. Lewis Carroll era Jack el Destripador

La misteriosa identidad de Jack el Destripador ha dado pie a todo tipo de teorías de la conspiración. Incluso hoy en día el enigma parece que se resiste a ser resuelto. Recientemente un examen de ADN señaló que la verdadera identidad de Jack el Destripador era un hombre polaco llamado Aaron Kosminski, que desde el otoño de 1888 figuraba en la lista de los seis principales sospechosos, sin embargo, la teoría se ha venido abajo al detectarse un error en la prueba de ADN. Para el escritor Richard Wallace, sin embargo, la identidad de Jack el Destripador está bien clara: Charles Ludwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll. Así lo defiende en su libro Jack el destripador, amigo desenfadado, publicado en 1996. Wallace basa su hipótesis en el carácter reprimido y la infancia traumática de Carroll, y pretende demostrarla a través de numerosos mensajes ‒o anagramas‒ que lo vinculan con los homicidios descubiertos en algunas de sus obras. Aunque, todo sea dicho, para montar los mensajes acusatorios Wallace trastoca alguna que otra letra. La teoría de Wallace no parece sostenerse desde el momento en que existen estudios que demuestran que Carroll estaba lejos del lugar y fechas de tres de los crím