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Danza: diez películas


Bailar para liberarse, para enamorarse, para trabajar, para cumplir un sueño, para ser uno mismo. Bailar como parte elemental de las sociedades, como la expresión máxima del cuerpo, un lenguaje único, natural, lleno de posibilidades. La danza, como muestra esta lista, es parte inseparable de la vida.

Homenaje especial en el mes de la danza.


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1. ISADORA

Karel Reisz /Gran Bretaña/ 1968. No abundan las biografías sobre bailarines. Por eso, al margen de que es muy buena, esta película protagonizada por Vanessa Redgrave debe estar en esta lista. La vida de Isadora Duncan fue fascinante. Comenzó su carrera con el nacimiento del siglo XX en San Francisco y Chicago, actuando en lugares pequeños y mal pagos. Poco después gasta todos sus ahorros para viajar a Londres con su familia en donde conquista a los circuitos de la alta sociedad a puro talento y desenfado. Luego llegaría su viaje a Berlín, a la URSS, y el fortalecimiento de sus ideas políticas, representadas en su negativa a contraer matrimonio aun siendo madre para no perder su libertad. El director británico Karel Reisz logró este delicado retrato de la legendaria bailarina sin necesidad de imitar su talento, sino recurriendo al encanto natural que Isadora desplegaba también fuera del escenario. Finalmente, más que una biografía se trata de un respetuoso y sincero homenaje.


2. ALL THAT JAZZ

Bob Fosse / EEUU / 1979. Dentro de esta lista, esta es la película que más se acerca a un musical clásico, pero aun así se trata de uno de los filmes más originales dentro del género. Bob Fosse hace un resumen fervoroso de su propia carrera y de sus fracasos afectivos, consciente -o no- de que estaba dejando su legado artístico definitivo. Filme casi autobiográfico en el que se conjugan dos lenguajes, el cine y la danza, a partir de la historia de un coreógrafo, bailarín y director de cine (alter ego de Fosse, claro está), que abocado a varios proyectos sabe que está iniciando una curva descendente en su vida profesional y personal. En cada uno de los terrenos en que se desarrolla la película, echa una mirada sarcástica hacia el mundo de la danza, la carga con los productores, los bailarines, los críticos, los músicos y hasta los médicos. Y lo más importante, se juzga así mismo con impiadoso humor.


3. CARMEN

Carlos Saura/ España/ 1983. El director español Carlos Saura ha fusionado el cine, la música y la danza con un estilo notablemente particular, como puede verse en las películas Flamenco, Fados, Tango y la inminente Zonda, dedicada al folclore argentino. Carmen es para muchos la mejor de sus películas musicales, novedosa adaptación de la ópera de Bizet en la que Antonio Gades interpreta al director de una compañía de baile que está por montar dicha obra en versión flamenca y vive un apasionado romance con su primera bailarina, la que interpreta a Carmen (Laura del Sol), entregándose ambos a una historia que guarda total semejanza con la ópera que están montando. Hay magníficas escenas de ensayos y números musicales que reemplazan de un modo muy eficaz los diferentes tramos de la trágica historia de amor. Y además de eso, Saura muestra el arduo proceso creativo que demanda el montaje de una obra de danza y en el que se involucran muchos participantes: bailarines, vestuaristas, coreógrafos, músicos (Paco de Lucía, nada menos), un universo fascinante y oculto para los que como espectadores comunes apenas tenemos acceso a la punta del iceberg.


4. BAILAMOS

Shall we dansu? /Masayuki Suo / Japón / 1996. Estamos hablando de la película japonesa producida en 1996 y no de la opaca remake estadounidense protagonizada por Richard Gere. A quien haya visto esta última le recomendamos ésta, la versión original, en la que un oficinista decide tomar clases de baile atraído por una joven profesora, situación que lo llevará a revisar su vida y sincerar sus sentimientos. Y esto que le sucede a él le pasará a muchos otros bailarines aficionados, cada cual llegado al salón por distintos motivos. La función del baile como forma de comunicación y respuesta a una vida programada se hace mucho más eficaz en una sociedad como la japonesa, en donde además el baile y todo contacto físico son vistos con aversión. En Bailamos nuestros bailarines aficionados practicarán sus pasos clandestinamente, ya que puertas adentro están atravesando una profunda experiencia emocional, y esa es razón más que suficiente para bailar.


5. BILLY ELLIOT

Stephen Daldry/ Inglaterra/ 2000. Los sueños de un niño de once años por convertirse en bailarín es la principal línea argumental de esta emotiva película británica estrenada en 2000. Claro que Billy Elliot, basada en una novela de Melvin Burgess, gana en complejidad y dramatismo al desarrollarse en una localidad minera de Durham (norte de Inglaterra) durante una de las tantas huelgas que se produjeron durante los 80, en plena recesión económica bajo el gobierno de Margaret Thatcher. Además de este marco económico y social está el agente cultural: el padre de Billy lo envía a practicar boxeo según la costumbre familiar, pero deberá aceptar de a poco la vocación de su hijo, aunque sus rudos vecinos lo miren de reojo. En este encuentro entre padre e hijo que se esfuerzan para reconocerse como tales está lo más emotivo de la película.


6. CARNET DE BAILE

Un carnet de bal/ Julien Duvivier /Francia/ 1937. No hay que olvidar que uno de los motivos por los que se baila es la seducción, la conquista amorosa. Esta exquisita película dirigida por Julien Duvivier está protagonizada por Marie Bell, quien interpreta a Christine, una viuda aún joven que sumida en su soledad encuentra un viejo carnet de baile y comienza a recordar a todos aquellos hombres con los que tuvo un encuentro amoroso en tiempos en que asistían al salón, para luego salir a reencontrarse con ellos ilusionada por aquello que nunca fue. Siguiendo esta línea argumental, una sucesión de encuentros de baile irá presentando